“El paisaje contribuye a la calidad de vida y a la autoestima por un territorio”

Provincia-PereSala

Entrevista de Pedro Hernández, publicada el 14 de març de 2019
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Entrevista publicada [pàg 13]

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[Reproducció de l’entrevista]

Pere Sala i Martí es el director del Observatorio del Paisaje de Cataluña desde hace casi dos años, aunque fue coordinador de este centro desde 2005. Explica en esta entrevista la importancia del paisaje como elemento fundamental para la calidad de vida y bienestar de las personas, además de su importancia como motor económico. Por ello, alega que la conservación del paisaje es cuestión de todos, no solo de las administraciones, una tesis que expuso ayer en la jornada inaugural de las IV Jornadas del Paisaje de Gran Canaria, que continúan hoy en el Auditorio Alfredo Kraus.

¿Qué aborda en su conferencia, ‘La implicación y la cooperación ciudadana en la gestión y planificación del paisaje’?

Hablo precisamente de la importancia de la implicación ciudadana en la gestión y planificación del paisaje. Es fundamental porque el paisaje es el resultado de múltiples miradas, es el resultado de la expresión de una comunidad en un territorio determinado, tanto a nivel material como inmaterial; por lo tanto, es necesario que las personas puedan pronunciarse y opinar sobre el futuro de los lugares donde viven. Además, coincide en el tiempo que la sociedad ha tomado protagonismo porque se ha empoderado y quiere contribuir a la toma de decisiones sobre el futuro del territorio, del modelo territorial, urbanístico, turístico, etc, que tiene repercusiones en el paisaje. El paisaje es un elemento que contribuye a la calidad de vida y el bienestar de las personas, a la autoestima por un territorio, por lo que es fundamental que opinen sobre algo que va a condicionar su calidad de vida.

¿Qué vías tiene el ciudadano para implicarse en el paisaje?

En Cataluña, por ejemplo, se están desarrollando diferentes instrumentos: catálogos de paisaje, cartas de paisaje, planes de paisaje u otras iniciativas a nivel local o supramunicipal que fomentan su conservación y mejora como un recurso que no se puede deslocalizar, o como un motor para el desarrollo económico de un territorio. Estos procesos van acompañados de procesos de implicación ciudadana, e incluso algunas iniciativas son directamente promovidas por la propia ciudadanía. Se demuestra cada vez más cómo el paisaje es una vía muy importante y poderosa para repensar el modelo de un territorio.

¿Cómo se consigue que la ciudadanía participe, que no vea como algo extraño el paisaje?

El paisaje es un concepto atractivo, que de alguna forma se relaciona mucho con el día a día de las personas, integra emociones y sentimientos, y eso provoca que la palabra paisaje esté a menudo presente en conversaciones cotidianas, aunque luego sea difícil ponerlo en práctica. Esto facilita que la comunidad participe en la toma de decisiones sobre el territorio, aunque hay otros territorios menos valorados por la sociedad donde es más complicado.

Hay acciones como la aparición de escombros, construcciones ilegales en una comunidad autónoma donde el turismo es su mayor fuente de ingresos. ¿Cómo se reconduce esta situación?

Es una cuestión de sensibilización, de educación -fundamental- y es también una cuestión de civismo. Tenemos que buscar las vías para evitar estas acciones. Hay que tener en cuenta que habría que hacer una diferencia entre los paisajes naturales, los que tienen sus medidas de protección, sus instrumentos ya regulados, y los paisajes del día a día. A veces estos últimos son más susceptibles y las herramientas que necesitamos para gestionarlos y evitar que estas acciones pasen son diferentes. Los paisajes cotidianos probablemente no los podremos proteger y habrá que gestionarlos y ordenarlos y, junto con la población, buscar vías para mantener sus valores para evitar los deterioros y promover sus elementos más significativos.

Habla del paisaje como generador económico, pero quizás la población lo vea solo bonito.

Es cierto, pero el paisaje no es solo una cuestión estética, es el marco de vida en el que vivimos todos y condiciona nuestra calidad de vida. El paisaje es también un motor económico, es un recurso de primer orden para el turismo para muchos territorios y nos habla de nuestra historia, de nuestra memoria… El paisaje es, en definitiva, un catalizador para nuevos proyectos, para nuevos modelos, para nuevos escenarios culturales, territoriales, turísticos, ambientales, etc. La aproximación meramente estética es una mirada incompleta del paisaje.

¿Cómo se puede gestionar el desarrollo turístico con el mantenimiento del paisaje?

Durante muchos años determinadas dinámicas han empobrecido el paisaje, sobre todos las áreas litorales y en otras zonas turísticas. Estamos en un momento en el que empezamos a cambiar de mentalidad, y los valores del paisaje están entrando poco a poco en la planificación, lo que implica un cambio en el modelo de desarrollo. Debemos de inyectar calidad en los lugares que la han perdido y generar nuevos usos y significados en aquellos espacios que han perdido su identidad.

¿Qué puede hacer el ciudadano por el paisaje, qué planteamientos puede hacer la Administración para que se implique?

En algunos procesos de participación, de implicación ciudadana, muchas veces nos preguntamos qué puedo hacer yo por el paisaje. En primer lugar, existe una responsabilidad cívica y el compromiso ético e individual con el paisaje; en segundo lugar, la educación y la transmisión de valores son fundamentales. Estamos hablando del paisaje, es decir, con un bien común, y por lo tanto tenemos que trabajar como tal entre todos con esta finalidad. El paisaje es una cuestión de todos, no solo de la Administración. Todos podemos colaborar y sumarnos a iniciativas que pretenden conocer, promover y poner en valor; debemos trabajar juntos Administración, ciudadanía, Universidad, entidades, y sector privado.

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